Durante años, hablar de sostenibilidad en la empresa era casi una cuestión de voluntad. Algunas compañías lo hacían por convicción, otras por imagen, y muchas simplemente no lo hacían. Bastaba con cumplir con las cuentas anuales y poco más. Ese escenario ha cambiado de forma definitiva.
Hoy, la sostenibilidad ya no es solo una cuestión reputacional. Es una obligación legal creciente, especialmente en España, donde la normativa europea se ha ido integrando con rapidez. Las empresas ya no solo tienen que explicar cuánto ganan, sino cómo lo ganan, qué impacto generan y cómo gestionan sus riesgos sociales, ambientales y de gobernanza.
Este cambio no es casual. Responde a una demanda clara del mercado: inversores, bancos, grandes clientes y Administraciones Públicas quieren datos fiables, comparables y verificables. Y quieren poder confiar en ellos del mismo modo que confían en la información financiera.
Ahí es donde empieza la transición del Estado de Información No Financiera (EINF) hacia un nuevo marco mucho más exigente: la Directiva CSRD.
Transparencia ESG: la nueva moneda para acceder a financiación y contratos
Para muchas pymes, el concepto ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza) sigue sonando abstracto. Sin embargo, en la práctica ya está influyendo en decisiones muy concretas:
- Concesión o renovación de financiación bancaria
- Acceso a subvenciones y ayudas públicas
- Participación en licitaciones
- Contratos con grandes empresas que exigen datos a su cadena de suministro
La transparencia se ha convertido en un filtro. No se trata solo de “hacer las cosas bien”, sino de poder demostrarlo con información estructurada.
Por eso, el reporte de sostenibilidad ha pasado de ser un documento accesorio a convertirse en una pieza clave del gobierno corporativo.
En este contexto, el EINF fue el primer paso. Pero pronto se quedó corto.
Qué es el EINF y por qué se está quedando pequeño
El EINF en España: el punto de partida
El Estado de Información No Financiera (EINF) se introdujo en España a través de la Ley 11/2018, que obligó a determinadas empresas a incluir información no financiera dentro de su informe de gestión.
Hasta 2024, el EINF ha sido el marco de referencia para reportar cuestiones como:
- Medio ambiente
- Cuestiones sociales y relativas al personal
- Derechos humanos
- Lucha contra la corrupción
- Información sobre diversidad
Su objetivo era claro: aumentar la transparencia. El problema fue cómo se implementó.
Un modelo demasiado narrativo
En la práctica, el EINF permitía un alto grado de interpretación. Muchas empresas cumplían con textos genéricos, descripciones poco comparables y escasa homogeneidad entre informes.
Esto generó varios problemas:
- Dificultad para comparar empresas
- Información poco útil para inversores
- Sensación de “cumplo, pero no sé si lo hago bien”
El mercado pedía algo más sólido. Y la Unión Europea respondió.
¿Qué empresas estaban obligadas por la Ley 11/2018?
Hasta ahora, en España debían presentar EINF las empresas que cumplían todos estos requisitos:
- Más de 250 empleados
- Consideradas entidades de interés público o durante dos ejercicios consecutivos cumplir dos de estos tres:
- Activo superior a 20 millones €
- Cifra de negocio superior a 40 millones €
- Más de 250 empleados
Muchas pymes quedaban fuera… al menos en apariencia.
La llegada de la Directiva CSRD: un nuevo estándar de juego
La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) marca un antes y un después en el reporte de sostenibilidad en Europa y, por extensión, en España.
El objetivo es claro: que la información ESG tenga el mismo nivel de rigor y fiabilidad que la información financiera.
De declaraciones a datos medibles
Con la CSRD ya no basta con decir que una empresa es responsable o sostenible. Ahora hay que medir, justificar y documentar.
Para ello, la directiva introduce las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (NEIS).
Estas normas establecen:
- Qué información debe reportarse
- Cómo debe medirse
- Con qué indicadores
- Con qué estructura
El resultado es un modelo mucho más claro, comparable y verificable.
Diferencias clave entre el EINF y la CSRD
La transición del EINF a la CSRD no es un simple cambio de nombre. Supone una transformación profunda en la forma de reportar.
Principales diferencias:
- Nivel de detalle
El EINF era más descriptivo; la CSRD exige indicadores concretos y datos medibles. - Doble materialidad
Ya no solo importa cómo afectan los riesgos a la empresa, sino también cómo la empresa impacta en el entorno. - Integración
El informe de sostenibilidad deja de ser un documento “aparte” y pasa a integrarse en el informe de gestión. - Digitalización
La información debe presentarse en formato electrónico etiquetado (XBRL), facilitando su análisis automático.
Qué es la doble materialidad
La doble materialidad es uno de los conceptos que más dudas genera, pero su lógica es sencilla.
Consiste en analizar dos perspectivas:
- Materialidad financiera:
Cómo los riesgos ambientales, sociales o regulatorios pueden afectar a los resultados de tu empresa. - Materialidad de impacto:
Cómo la actividad de tu empresa impacta en el medio ambiente y en la sociedad.
La CSRD exige identificar, analizar y documentar ambas. No es solo una reflexión teórica: condiciona qué información debes incluir y qué indicadores son relevantes para tu negocio.
El informe ya no va solo: conectividad y coherencia
Otro cambio clave es que el informe de sostenibilidad debe estar alineado con el resto de la información empresarial.
No puede contradecir las cuentas, ni el informe de gestión, ni la estrategia de la empresa.
Esto obliga a un enfoque más ordenado y coherente, especialmente importante para pymes que no cuentan con departamentos especializados.
Calendario de aplicación en España: cuándo te afecta
La CSRD se aplica de forma progresiva en España, según el tamaño y características de la empresa.
Empresas ya sujetas al EINF
Las grandes empresas que ya reportaban EINF han sido las primeras en adaptarse a la CSRD.
Empresas medianas
En los próximos ejercicios, la obligación se amplía a empresas de menor tamaño que hasta ahora no estaban afectadas.
¿Y las pymes pequeñas?
Aunque muchas pymes no estén obligadas directamente por tamaño, la realidad es otra:
bancos, grandes clientes y administraciones ya están pidiendo información ESG a toda la cadena de suministro.
Es el llamado efecto arrastre. No estar preparado puede significar quedarse fuera de oportunidades.
Los riesgos de ignorar la transición normativa
No adaptarse a tiempo no suele provocar un problema inmediato… pero sí acumulativo.
Los principales riesgos son:
- Dificultad para acceder a financiación
- Exclusión de contratos con grandes empresas
- Problemas en licitaciones públicas
- Falta de control interno sobre riesgos ESG
Más que sanciones, el verdadero impacto suele ser la pérdida de competitividad.
La transición del EINF a la CSRD no es una moda ni una recomendación. Es un cambio estructural en la forma de entender la información empresarial.
Anticiparse permite tomar decisiones con calma, ordenar la información y evitar improvisaciones de última hora.
Si quieres saber si tu empresa está obligada —o si lo estará indirectamente— y qué te conviene hacer, el primer paso es sencillo: revisar tu situación real.
Aquí puedes ver cómo Cumpleo te ayuda a elaborar tu Informe no financiero (EINF / CSRD) de forma clara, profesional y adaptada a la normativa española:
Cumplir no debería ser complicado. Y tampoco debería quitarte el sueño.



